Reconocer presiones y posibles estafas
Conservar el control de tus datos y decisiones.
Reservar información sensible
No compartas contraseñas, códigos de verificación, documentos o datos financieros en una conversación. Una foto o una historia convincente no confirman por sí solas una identidad. Revisa los enlaces antes de introducir información y no permitas que otra persona controle tus cuentas para demostrar confianza.
Desconfiar de las urgencias impuestas
No envíes dinero para desbloquear un encuentro, resolver una supuesta emergencia o participar en inversiones propuestas por alguien que acabas de conocer. El afecto no requiere pagos. Si te piden actuar deprisa, aislarte de tus apoyos o mantener una petición en secreto, puedes hacer una pausa y reconsiderar el contacto.
Actuar si algo no encaja
Utiliza las herramientas disponibles de bloqueo o denuncia ante conductas sospechosas. Si has compartido dinero o datos, busca ayuda del servicio correspondiente y de tu entidad financiera cuando proceda. No aceptes nuevos pagos a quien promete recuperar lo perdido mediante otra transferencia. Pedir apoyo no es motivo de vergüenza.
